Artículo #34 – ¿Estudio, trabajo o emprendo? El artículo que necesitaba leer a los 20 años

La pregunta del título es engañosa. Porque la conclusión va a ser que no es tan importante esa decisión, de hecho, no es recomendable polarizar y presentarlo como una decisión binaria. ¿Esto o lo otro?
Entonces ¿Cuál sería la pregunta correcta que podemos hacernos si estamos planificando nuestro futuro?
Cada persona tendrá su pregunta y esa es la parte más difícil. Pero me voy a animar a proponerte una, una pregunta que me hubiera gustado hacerme cuando tenía 20 años.

¿Cuáles son las áreas que tengo que desarrollar en esta etapa, para crear bases sólidas que me sirvan para construir la vida que quiero tener?

Ojalá hubiera tenido la lucidez de pensar de esta manera cuando tenía 20 años. En cambio, me preguntaba ¿Qué carrera quiero estudiar? ¿Para qué profesión seré bueno? ¿Cuáles son los conocimientos que se van a necesitar cuando me reciba? ¿Qué resultado dio mi test vocacional?
Entonces ¿Cuáles serían esas áreas que debería trabajar en esta etapa?
No hay respuesta correcta, no hay camino marcado. Pero según mi opinión, estas son algunas de las áreas fundamentales para crear bases sólidas, sin importar lo que hagas después:

1. FORTALECER EL COMPROMISO Y CORRER LOS LÍMITES No hace falta pasar semanas sin dormir ni someterse a fechas de entrega y planes de estudio que rozan lo “maligno” yendo a la facultad. Pero definitivamente en algún momento de tu vida, vas a necesitar exponerte a situaciones de exigencia en la cuales descubras que podés correr tus límites. Lamentablemente correr los límites duele, y a veces necesitamos una presión externa, la cual nos motive mucho para hacerlo.  
Sea en la facultad, un trabajo o emprendiendo, es necesario que te comprometas al 100% con lograr lo que te proponés y pierdas el equilibrio durante un tiempo. Da confianza lograr cosas que pensabas que no eras capaz de hacer. Y esa confianza la vas a necesitar. No importa cómo ni donde, pero hay que pasarlo.
Soy diseñador industrial de la UBA y sufrí presiones de fechas de entrega que me ponían al borde del colapso. No creo que sea la manera de hacerlo y soy muy crítico con el sistema, pero esas experiencias son las que me permiten hoy en día, lanzarme a proyectos que sé que me van a exigir mucho, pero igualmente lo hago, porque en el camino voy a ir corriendo los límites que sean necesarios, aunque duela.

2. CURIOSIDAD Y APRENDIZAJE PERMANENTE
Cuando ampliás tu círculo de conocimiento, ampliás también tus fronteras de ignorancia.
Cuando terminé el colegio pensaba que me las sabía todas, que tenía todo claro. Hoy con 34 tengo más dudas que nunca. Y estoy conforme con eso, porque significa que en este camino fui aprendiendo y conociendo más temas que desconozco.
No importa si es en la facultad, en un trabajo o emprendiendo, pero lo que es necesario, es exponerse constantemente a nuevos desafíos de los cuales no conoces. Para tener la necesidad de estudiar, aplicar y enseñar a otros.
Es fundamental desarrollar un hambre de conocimiento constante. Especialmente en estos tiempos, donde una de las habilidades más relevantes es poder desaprender y volver a aprender nuevamente con agilidad.

3. SABER PLANIFICAR, ESTABLECER PRIORIDADES y DOMINAR HÁBITOS
“No podés decidir tu futuro, pero podés decidir tus hábitos, que a la larga, deciden tu futuro”. Pocas cosas tan determinantes en la vida de las personas y a la vez tan poco enseñadas en los ámbitos académicos.
Lo interesante es que no importa que hábito logres dominar, ni que estés planificando. Puede ser que aprendas a formar hábitos inútiles y que planifiques y logres cosas que en realidad no queres. Pero lo importante es el proceso, es aprender y tener la seguridad de que podés diseñar tu vida. Poder elegir sin ser presos de los impulsos, o de lo que quieren los demás, o de lo que debería ser.

4. FORMAR UNA RED DE VÍNCULOS FUERTES Y SINCEROS
Casi todo crecimiento profesional y en la vida en general, está dado por conocer y cultivar los vínculos con personas.
El mundo, al fin y al cabo, está hecho de personas, de historias, de vínculos. Es lo que nos mueve al final del día, lo que nos motiva, lo que hace que todo gire.
Si tengo que sintetizar en dos palabras la clave para construir una red amplia y de calidad, podría ser: servicio y gratitud. Muy simple, como en realidad somos las personas. Agradecer mucho por lo que se recibe y ponerse al servicio de manera desinteresada. Nada complejo, ni rebuscado, ni manipulador. A veces veo videos en You Tube con millones de visitas que se llaman “Como manipular a las personas” con la cara de Steve Jobs y me causa indignación, porque no hay nada menos efectivo a largo plazo que esas estrategias.
Gratitud y servicio. Y por supuesto, saber que solos no podemos, aceptar que necesitamos de los otros para crecer, para aprender. Pedir ayuda sin que nos de vergüenza. Las relaciones son como un músculo, cuanto más se le exige, más se fortalece.

5. BUSCAR LA VOCACIÓN Y EL PROPÓSITO
¿Alguien tuvo claro su llamado, su vocación, su misión cuando terminó el colegio? ¿Alguien encontró su carrera ideal con un test de vocacional?
Aunque pueda haber algunos afortunados, estoy seguro de que no son la mayoría. Si sos de la gran parte de la población que cuando salimos del colegio no teníamos idea de lo que queríamos hacer, entonces solo te queda una opción: descubrirlo en el camino. Y el camino se recorre avanzando, no en tu casa, esperando que llegue la iluminación. La vocación, los deseos, las oportunidades se encuentran trabajando, conociendo personas, estudiando, descubriendo.
Por lo tanto, lo que te propongo es que avances con la duda. Pero cuidado: sosteniendo esa duda, no la abandones porque encontraste tu lugar cómodo, en el cual te sentís reconocido.

Si te soy sincero, aunque emprendo hace más de 15 años, hace solo dos que comienzo a entender mi vocación. Pero esa situación fue posible por estar años avanzado, con o sin resultados, con o sin una vocación clara.
Si todavía no tenés claro para que viniste al mundo, no te preocupes, seguí avanzado. Pero ojo, no dejes de preguntártelo nunca.


Quedarse en casa preguntándose ¿Trabajo o estudio? O ¿Qué carrera es mejor para mí? Es la manera más fácil y cómoda de perder relevancia, de perder vitalidad, de perder tiempo y de perder vida.
Salí a la calle, ayudá a personas, agradecé sinceramente, ponete a su servicio, comprometete a cosas que superan tus límites, conocé gente nueva, buscá las preguntas correctas, lee libros, hacé mucho, equivocate mucho y volvé a empezar. Te aseguro que va a ser más efectivo que cualquier curso de orientación vocacional.

¿Se te ocurre otra pregunta relevante? ¿Alguna otra área, habilidad importante para desarrollar bases sólidas? ¡Quiero conocer tu opinión!

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