Saber en que enfocarme (y en que no)

Tener un buen plan a largo plazo es relativamente fácil. Imaginarse teniendo un negocio muy rentable, que ayuda a los demás, que tiene impacto, donde sos reconocido y podés ocuparte de las cosas que mas te gustan porque tenés un muy buen equipo de trabajo, es bastante simple. Alcanza con agarrar una hoja y poner un poco de imaginación. El problema viene cuando tenemos que definir que hacer mañana para dar un pequeño paso en esa dirección. El problema viene cuando no tenemos la menor idea si nos estamos acercando a eso que tanto queremos, si estamos estancados o si estamos cada vez más lejos.

La clave es entender cuales son las acciones que van a tener el máximo impacto en esta etapa, basadas en esa búsqueda de largo plazo. Repito eso: MÁXIMO impacto en ESTA etapa de tu negocio y de tu vida. Hay muchas buenas ideas y cosas que podrías hacer, pero pocas que sean para vos en este momento.

¿Sobre qué aspectos deberíamos trabajar al elegir esas acciones del día a día para que estén alineadas con nuestro largo plazo?

SISTEMA DE ORGANIZACIÓN: Si tu sistema de organización es una lista de pendientes, estás complicado. La antigua y obsoleta lista de tareas como sistema de planificación lo único que logra es recordarnos todo lo que nos falta hacer. No define prioridades ni te ayuda a decidir en base a tus objetivos. Para comenzar a ser eficaz, el desafío no está (solo) en anotar lo que te falta hacer, sinó en decidir cuales son esas cosas que mayor impacto van a tener. Y principalmente saber que cosa NO hacer para darle lugar a lo relevante. Necesitás un sistema que te permita diferenciar entre:  1- urgente e importante (hay que darle prioridad). 2- no urgente e importante (lo que hace la diferencia a largo plazo) y 3- no importante (sea urgente o no, lo mejor es que no lo hagas en absoluto).
Como regla general, lo importante no urgente, hay que encararlo en las primeras horas de la mañana, antes de comenzar con lo operativo. Porque si dejamos que avance el día, el cansancio y los imprevistos van a hacer que nunca avancemos con eso. Hay que comenzar por aquello que hace la diferencia, pero que no tiene a nadie que nos llame para saber si está listo.

PLANIFICAR REFLEXIONES: Volver al mapa. Volver a ver el paisaje y ubicarnos. Recordar hacia donde queríamos ir y tomar decisiones. Los momentos dedicados a repasar lo sucedido y planificar lo que viene, son muy valiosos. Multiplican la efectividad de los resultados. Alcanza con parar unos días al año, un día por trimestre, dos horas por semana y 15 minutos por día. Es menos del 2% del tiempo disponible. Con ese pequeño porcentaje ya es suficiente para evitar grandes errores y saber con suficiente certeza en que invertir tu tiempo y tu energía.

EXPONERSE Y TENER FEEDBACK: El ejercicio de contar lo que estás haciendo a los demás, es una gran herramienta para descubrir puntos ciegos. Para descubrir maneras mucho más eficientes de avanzar o para darte cuenta hacia donde estás avanzando. Como comentaba en el artículo “Lo que no sabes que no sabes de tu negocio”, muchas veces el estar estancado viene por puro desconocimiento de alguna herramienta o paradigma.Siempre hay que tener a alguien que esté adelante en el camino para aprender, a alguien que esté en la misma etapa para compartir y alguien que esté comenzando para enseñar. Este contacto permanente nos enriquece y ayuda a saber en que enfocarnos. 

Siempre vamos a tener nuevos deseos y nuevos problemas. Es nuestra naturaleza somo como Homo sapiens. Estamos diseñados para estar preocupados y pensar en el futuro. Si pudiéramos evitar estar preocupados quizás nos hubiéramos extinguido hace miles de años. Imaginen a nuestros ancestros totalmente felices alrededor del fuego, sin ninguna preocupación, sin problemas que resolver, mientras el invierno que se acercaba o crecían las amenazas de los depredadores. Claramente no estaríamos acá… (Para el que quiera profundizar, le recomiendo el libro “Sapiens de Yuval Harari”).

Pero hay una manera de hackear esto: buscar los problemas correctos, dividirlos en pedacitos e ir festejando en el camino. Se trata de diseñar un negocio que te lleve a tener que resolver los problemas que te ponen en esa situación en la que sentís que das todo tu potencial y que estás teniendo un impacto positivo (la mayor parte del tiempo, porque también hay que hacer trámites en AFIP). Se trata también de dividir esos proyectos eternos como “Triplicar la facturación y armar un equipo de trabajo” en pequeños desafíos semanales como “escribir la página de venta de X producto antes del viernes”. El objetivo es que llegue el fin de semana y festejes ese pequeño logro, sin pensar demasiado en el lunes. Tomarse ese descanso como parte del trabajo.

Lo que más disfruto de mi trabajo es ver como personas con un talento increíble, después de una hora de charla, salen súper enfocadas sabiendo donde poner su tiempo, su energía y su creatividad. Me emociona ver sus resultados.Verlos salir del estancamiento solo con una pequeña guía.

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